jueves, mayo 30, 2013

Donantes a pie de calle

El autobús del servicio de Donantes de Sangre de Euskadi se acerca al barrio de Uribarri en busca de vecinos concienciados 

Autobús de Donantes de sangre de Bizkaia en la calle Trauko. Miriam Cos

Dos hombres se encuentran postrados con una aguja clavada en sus brazos. A su lado, una bolsa se mece arriba y abajo, llenándose de sangre poco a poco. Son donantes, y con orgullo e intentando no marearse acuden cada mes al autobús de Donantes de Sangre de Euskadi, donde Edurne Ruiz, enfermera del bus, los atiende con amabilidad.

“Acudimos al barrio una vez al mes en horario de tardes”, explica Edurne. “La mayoría de la gente que se anima a donar son jubilados o personas mayores, la gente joven no está concienciada con la causa y tiene miedo”, comenta. El autobús, que permanece en la calle del barrio durante cuatro horas y media, está equipado con un conductor, dos enfermeras y un médico. Cada tarde del mes que acuden a Uribarri, atienden aproximadamente a treinta vecinos de la zona, aunque en algunas ocasiones, la donación sea imposible. “La gente muy delgada no puede donar, al igual que los que se han hecho un tatuaje hace poco, puesto que podrían haber contraído  hepatitis”, explica Edurne.

La Asociación de Donantes de sangre de Euskadi cuenta con varios autobuses que recorren zonas y barrios de la ciudad día tras día. También acuden a los pueblos cercanos. “Es importante que la gente se conciencie con la causa y done sangre. Nunca sabes en que situación estarás. Igual algún día te  hace falta a ti”, dice Edurne. 

Al perro de ciudad también le gusta el campo

Más de dos decenas de canes se reúnen cada día en el parque Etxebarría, donde desde hace un año, hay una zona habilitada para ello

Boo, Mora, Zartxu, Duna, Bob, Izar, Danco, Peca, Argi, Visenta, Bris, Samba, Kira… Son las ocho de la tarde de un día cualquiera, el parque Etxebarría, ubicado entre los barrios de Uribarri y Begoña, en Bilbao, acoge cada día a decenas de perros con sus dueños, que bajo la mirada de un pequeño cartel, pasean por la zona de esparcimiento, donde pueden correr sueltos sin temor a  represalias.


Boo, uno de los perros, corriendo por el parque. Miriam Cos

Modelo de Cartel parque Etxebarria. Ayuntamiento de Bilbao

“Hace aproximadamente un año recogimos firmas para que nos pusiesen una zona donde poder pasear a gusto”, comenta Begoña Pérez, una de las tantas personas que pasean a sus perros por el parque. “No somos ninguna asociación, simplemente estábamos cansados de tener que sacar al perro atado en un parque, donde creo, hay espacio para todos”. Como Begoña, decenas de personas pasean a sus perros por este parque, uno de los más grandes de todo Bilbao. Carmelo López, que también acude cada tarde al rutinario paseo, lo tiene muy claro: “La mayoría trabajamos durante     todo el día. Lo mínimo, después de que el perro se pase el día metido en casa, es poder darle un paseo decente, donde pueda jugar y correr con otros perros”.

En la actualidad, la tenencia de animales domésticos y, sobre todo, canes, nada tiene que ver con hace algunos años. El ayuntamiento de la ciudad, obliga a que el perro tenga microchip, vaya atado y, si es de raza peligrosa, tenga un seguro y pase un examen psicotécnico. Además, una brigada especial de la policía municipal acude al parque de vez en cuando a pasar revista a los perros, para ver si cumplen con estas normativas. Esto, sumado a la animadversión de algunas personas por estos animales, hace que pasear al perro, en algunas zonas, sea prácticamente imposible. Así, el parque Etxebarría, se ha convertido en, además de una zona de juegos y paseo para personas, un lugar donde los perros también puedan disfrutar.

Varios perros jugando. Miriam Cos

“Desde que habilitaron la zona hay el triple de perros por aquí, y esto está muy bien, puesto que estos animales necesitan relacionarse con otros de su especie, sino se vuelven ariscos y agresivos”, afirma propietario de una clínica en Santurce. Pasear por la zona, en concreto para los amantes de estos animales, es un gusto para los sentidos. Desde caniches o galgos enanos, hasta dogos de burdeos o leonberger. Decenas de razas caninas se mezclan en este parque, y aunque la zona, de más o menos un kilómetro, se quede pequeña, los dueños de estos animales están muy contentos de tener su propio espacio.  Que sean perros de ciudad, no significa que no les guste el campo.





En busca del sitio perdido

La escasez de sitios para estacionar, así como la inexistencia de OTA, provocan que aparcar en Uribarri sea una batalla campal

Calle del barrio atestada de vehículos. Miriam Cos

Carmelo López sale de trabajar. Hasta llegar a su casa tiene cincuenta minutos en carretera, a los que
hay que sumarles una hora, lo que tarda la mayoría de días en aparcar. El barrio se encuentra atestado
de coches. Los vecinos de barrios aledaños, que tienen que pagar por estacionar bajo su casa, acuden 
a Uribarri en busca del sitio perdido. El resultado: coches en las aceras, pasos de cebra, vados…

“Es casi imposible aparcar. Hay días que me tengo que ir bastante lejos de mi casa para encontrar un 

sitio. Incluso hay vecinos, que no usan su coche, y lo tienen aparcado a jornada completa. Si no lo 
usa, ¡véndalo!”, afirma rotundo Carmelo.  Situaciones como esta se dan a diario en el barrio donde,
sobre todo a última hora de la tarde, cuando la gente sale de trabajar, es imposible dejar el coche.

OTA, empresa municipal que se encarga del cobro de aparcamientos en la ciudad, no se encuentra
en gran parte del barrio, por lo que vecinos de Castaños, Casco Viejo e incluso Santutxu, estacionan los coches a diario en una zona cuya calle central, una carretera general, carece de aparcamiento.
A esto se suma la falta de transporte público, que provoca que haya un número más elevado de
vehículos. “La gente aparca como puede, por lo que muchas veces te juegas el tipo intentando pasar por alguna carretera, pues es muy fácil chocarse”, asegura Carmelo.


Gure Etxea apoya a los afectados

La asociación vecinal se reúne frente a la sede de la BBK en una concentración silenciosa contra los desahucios

“Kutxabank se forra”. Con esta premisa se concentraban los integrantes de la asociación vecinal de Uribarri, Gure Etxea, el pasado 11 de abril frente a una de las entidades bancarias más céntricas del barrio. “El próximo viernes desahucian a una familia del barrio, aunque este no es uno de los más afectados por estas medidas”, aseguraba Karlos Ruis, portavoz de la asociación.


Gure Etxea frente a una entidad de la BBK. Miriam Cos

Ese mismo día, cientos de personas se agolpaban frente a entidades bancarias en varios puntos de Bilbao, como Otxarkoaga o Rekalde, uno de los barrios donde más desahucios hay. En la céntrica Gran Vía de la ciudad, se producían varios conflictos entre la Ertzaintza y los asistentes a una escrache frente a la a la sede de la BBK, que finalmente, entre empujones y gritos, fueron disueltos.

“¡Es una vergüenza! Cientos de familias se ven afectadas por esto y quedándose en la calle”, comentaba Arkaitz, uno de los asistentes a la concentración silenciosa de Uribarri. Así, durante aproximadamente treinta minutos se manifestaban, a su manera, los vecinos del barrio. “Nos concentramos aquí más o menos cada dos meses, o cuando nos enteramos de que hay otro caso”, afirmaba Karlos Ruiz, “no sabemos si la plataforma Stop Desahucios se personará el próximo día, cuando echen a la familia”.

miércoles, mayo 22, 2013

Alberto Lerchundi, Asociación Vizcaína de Amigos del 600


“Esto no es sólo una reunión social, nos ayudamos con nuestros conocimientos”

Miembros de la Asociación Vizcaína de Amigos del 600. Miriam Cos
600 Serra, 600 Abarth, 600 Formichetta… Nacido a finales de los años 50, este coche es un hito en la actualidad, millones de personas en todo el mundo se dedican a coleccionarlos y exponerlos. Alberto Lerchundi, ex periodista, propietario de diez coches clásicos y ganador de más de sesenta rallys , lo sabe muy bien. Fue uno de los primeros miembros de la Asociación Vizcaína del 600, que ya cuenta con doscientos amigos, y en la que Alberto junto a otros amantes del motor clásico se reúne todos los jueves en su sede del barrio bilbaíno de Uribarri.

Alberto Lerchundi. Miriam Cos 
¿Cómo nace la asociación?

Hace por lo menos veinte años un grupo de jóvenes a los que les gustaba mucho este coche decidieron formar una asociación. Cada vez que veían un 600 por la calle le dejaban una tarjeta del club. En la actualidad somos más de doscientos asociados.

         ¿A qué se dedican en el club?

Nos reunimos todos los jueves para hablar, tomar unas  cañas…Pero esto no es sólo una reunión social, aquí nos ayudamos mutuamente con nuestros conocimientos. Ayudamos a los socios a encontrar seguros baratos. Si yo sé donde puedes encontrar una pieza para el coche te lo digo, si la tengo te la vendo, o te la regalo, depende del grado de amistad. (Risas) 

-        ¿Hay gente joven aficionada a los clásicos?
Hay muchos jóvenes. Es una cosa que me gusta mucho. Ni siquiera conocieron el 600 como utilitario, sino que lo han conocido como un coche de colección.

  ¿Cree que se le da poca publicidad a este tipo de asociaciones?

Sí, sobre todo con la crisis. El número de asociaciones ha decaído mucho. A esto hay que sumarle que las televisiones, sobre todo locales, no se acercan a indagar sobre el tema, ni siquiera en el aniversario del 600.
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         ¿Por qué en este barrio?

El subdirector del club tenía este local y no lo usaba. Él lo reformó para dar cabida a la asociación con dinero de su bolsillo. Aunque se encuentra aquí, todos los jueves nos reunimos personas de toda Vizcaya.

-       ¿Qué tipo de actividades realizan?

Hacemos excursiones propias y además acudimos a las concentraciones nacionales. En Bilbao hay una concentración el primer fin de semana de junio y en noviembre otra en el BEC (Bilbao Exhibition Center). Este mismo sábado acudiremos a una concentración en León, apoyada por el foro del club del 600.
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         El 600 más buscado.

El 600 Serra Proadster, mi última adquisición. 

Los vecinos de Uribarri hartos de esperar

Las obras de la línea 3 del metro de Bilbao permanecen paradas en los barrios de Uribarri, Zurbaranbarri y Otxarkoaga



Karlos Ruiz, portavoz de la  Asociación de vecinos de Uribarri lo tiene muy claro, las obras de la línea tres están paradas. Tras varios meses de diálogo los vecinos están cansados. La obra del metro, en un principio gestionada por Metro Empresa, según Ruíz, ha pasado a ser competencia de Euskotren. Los 100 millones de euros que se desviaron para la misma se usarán para la creación del TAV (Tren de Alta Velocidad) y,  aunque los túneles de metro están realizados, la conexión con Casco Viejo y Matiko parece ser inviable en un futuro cercano.

Obras del metro en la calle C de Uribarri. Miriam Cos 

La Asociación de vecinos de Uribarri, Gure Etxea, con Ruíz a la cabeza,  se reunirá con los responsables de las obras de metro de la línea tres, Euskotren. El Ayuntamiento de Bilbao, que asegura que las obras siguen su curso, ha determinado que durarán aún otros cuatro años.  Los vecinos y comerciantes, por el contrario, no ven actividad en la zona, mientras, sus calles siguen cortadas. “En función de lo que nos comenten en la reunión, los vecinos nos movilizaremos”, afirmó Ruíz.

La Calle C de Uribarri permanece cortada desde hace dos años, con la consecuente pérdida en comercios y aparcamientos. Además, los vecinos aseguran que no hay trabajadores en la zona. Uribarri, ubicado al lado del ayuntamiento y a pocos minutos a pie del centro , prácticamente está incomunicado.“Para el barrio la nueva línea de metro es una clave importante de comunicación puesto que sólo hay una línea de autobús”, comentó Ruiz.







Barik VS Creditrans


Comerciantes del barrio de Uribarri se niegan a vender y recargar la tarjeta Barik por las bajas comisiones que supone

La aparición de la tarjeta Barik (tarjeta-monedero para transporte público) ha llegado a las calles de la capital vizcaína, y con ella, la polémica. Muchas son las quejas que recibe la ya muy conocidísima tarjeta, pero ahora, algunos de los comerciantes privados que antes vendían Creditrans por encontrarse cerca de paradas de autobús, se niegan a vender y recargar este nuevo artículo debido a los pocos ingresos que conlleva hacerlo.


Barik VS Creditrans. Miriam Cos
Jesús Bengoechea, propietario de una tienda de golosinas, no está de acuerdo con las políticas de comisiones de la nueva tarjeta. Su comercio, a escasos metros de una de las paradas más importantes del barrio de Uribarri, abastece a vecinos y viandantes de la clásica tarjeta Creditrans. “Es una vergüenza, pagan un 2% de comisión por cada recarga y tenemos que tener un datafono”, afirma Jesús. “Ya no nos sale rentable tener este tipo de servicio, venderemos Creditrans hasta que se acabe y ya está”.

Como Jesús, algunos propietarios de comercios han dado la negativa por respuesta a la nueva tarjeta-monedero. Con la antigua tarjeta, cobraban el importe que por ella pagaban. Otros, por el contrario, continúan vendiéndola, pese a las pocas comisiones, por dar un servicio que siempre se ha dado. 

 
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